Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)
El trastorno específico del lenguaje (TEL), es una patología del desarrollo que afecta en la adquisición y uso del lenguaje, sin incidir en el funcionamiento auditivo. Además, vemos la ausencia de lesiones cerebrales. Según Fresneda y Mendoza (2005, p. 51) el trastorno específico del lenguaje (TEL) es “el conjunto de dificultades en la adquisición del lenguaje que se produce en ausencia de otros problemas neurológicos, cognitivos, sensoriales, motores, sociofamiliares que no tiene su origen en otras causas”.
Se manifiesta desde las primeras etapas de adquisición lingüística, y su diagnóstico se suele establecer sobre los 6-7 años. Los primeros comportamientos o indicios se empiezan a ver hacia los 4 años de edad. Es más común en niños que en niñas, y puede perdurar en la edad adulta.
Así mismo, el trastorno del lenguaje puede implicar uno o varios componentes del lenguaje:
Área fonética/ fonología: Niños/as con un habla ininteligible, con muchos errores de simplificación fonológica, múltiples dislalias, dificultades en la discriminación auditiva.
Área semántica: Nos encontramos con niños con un vocabulario reducido, con dificultades para acceder al léxico, conocen las palabras pero les cuesta evocarlas. Por ello, hacen uso de palabras muy generales, ya que tienen muchísimas dificultades para expresar y comprender todo lo abstracto, es decir, todo aquello que no se pueda contextualizar. Además, les cuesta mucho aprender vocabulario nuevo.
Área morfosintáctica: Esta es la más afectada, ya que suelen hacer uso de oraciones simples con pocos elementos, mal estructurados con errores de concordancia, verbos mal conjugados, omisiones de preposiciones…
Área pragmática: Está siempre se ve alterada en las personas con TEL, debido a que les cuesta establecer relaciones sociales a través del juego. Así como entender y respetar las normas, mostrando dificultad para comprender las emociones y resolver problemas interpersonales, marcando significativamente la forma para relacionarse con los demás.
Áreas del desarrollo que afecta el trastorno del lenguaje:
El TEL se subdivide a su vez en dos tipos. Por un lado, está el tipo fonológico-sintáctico, mientras que, por otro lado, nos encontramos con el léxico-sintáctico.
Aunque la mayor afección que tiene los niños y niñas con TEL es la dimensión del lenguaje, afecta a muchas otras áreas del desarrollo, como son: La memoria, las habilidades, la audición, las funciones ejecutivas, el control motor, la atención conjunta, el desarrollo social, el comportamiento, el rendimiento académico y el autoconcepto.
El niño/a con TEL presenta las siguientes características o comportamientos:
Dificultad para comprender los mensajes que recibe como receptor en la comunicación.
Problemas en la expresión verbal.
Vocabulario limitado.
Complicación a la hora de seguir instrucciones.
Afectación en la comunicación (verbal y no verbal).
Afectación en el ámbito académico.
Afectación en las habilidades sociales.
Los síntomas del TEL, pueden variar en función de la persona y la afectación de esta en la persona. Sin embargo, a grandes rasgos encontramos una serie de síntomas comunes en diferentes áreas como: comprensión del lenguaje, expresión verbal, gramática, vocabulario, narración de historias o habilidades relacionadas con el lenguaje.
Es un trastorno grave y persistente que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, prolongandose durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar secuelas significativas en la edad adulta. Por ello, es de vital importancia la detección e intervención temprana. Se debe atender a ciertas señales de alerta en cuanto las percibimos. A menudo comienzan a hablar más tarde, generalmente su repertorio de vocabulario es muy escaso.
Si a los 2 años no tienen como mínimo 50 palabras en su almacén léxico y de esas 50 palabras un 20% son verbos, tenemos un alto indicador de TEL. Así como los niños que esta edad no realicen combinación de dos palabras.
A los 3 años es posible que hablen, pero presentan un habla ininteligible, oraciones con errores fonéticos y fonológicos, con frases de tres elementos. Dificultades para comprender oraciones tipo (qué, cómo, quién…).
Si a los 4 años, usa únicamente frases de 3 palabras o menos, no hace uso de adjetivos, pronombres, con un léxico limitado, no hace narraciones.
A los 5 años, produce oraciones gramaticalmente incorrectas y le cuesta recuperar palabras a la hora de narrar.
Las causas, no se conocen de manera exhaustiva la aparición del trastorno específico del lenguaje (TEL). Sin embargo existen teorías y estudios que afirman la relación entre este y la combinación de factores genéticos y ambientales. Además, se han encontrado alteraciones en el gen FOXP2, conocido como el gen del lenguaje.
El diagnóstico e intervención con niños con TEL, cuenta con un proceso para llevar a cabo una evaluación, teniendo en cuenta que el diagnóstico es muy complejo y plantea muchos problemas sobre todo a edades tempranas:
Antes de los 3 años, es difícil determinar si las dificultades del lenguaje oral son debidas a un retraso del lenguaje o a un trastorno del lenguaje.
A los 4 años ya podemos hablar de un posible TEL.
A partir de los 5 años, se confirma el diagnóstico.
Comienza partiendo desde una evaluación inicial por parte del profesorado o docentes que intervienen de manera directa en el niño/a, viendo claramente el desarrollo lingüístico del alumno/a y su entorno a influir. En segundo lugar, podemos encontrar la evaluación multidisciplinaria, ejercida por profesionales como patólogos en habla y lenguaje, psicólogos, neurólogos… Tras ello, pasaremos a la evaluación del desarrollo del lenguaje. En este caso observaremos los ítems del desarrollo según la edad del niño/a, donde concretamente se analizará el nivel de competencia y adquisición de aspectos como: comprensión, expresión, vocabulario, gramática, narración de historias, habilidades sociales…
Una vez vistas todas estas cuestiones, sería imprescindible descartar otras posibles condiciones a padecer, pudiendo ser parecidas, relacionadas o tener sintomatologías comunes. No debemos confundir el trastorno específico del lenguaje (TEL) con una posible pérdida auditiva, dificultades del desarrollo o autismo.
Tras todo este proceso, una vez confirmada y completada la evaluación, el equipo multidisciplinario elabora el diagnóstico del TEL, ofreciendo a su vez posibles recomendaciones y apoyos para la intervención. Una vez confirmado el trastorno específico del lenguajes en dicho niño/a, se recomienda asistir a intervención temprana para incidir en la terapia de habla y lenguaje y en las habilidades lingüísticas.
Algunos autores y expertos que han investigado y escrito sobre este trastorno del lenguaje han logrado proporcionar una comprensión más profunda de este trastorno y orientan las prácticas clínicas y educativas para apoyar a los niños afectados. Estos son:
Gina Conti-Ramsden científica del lenguaje peruana reconocida por su trabajo e investigación sobre este trastorno así como la identificación de perfiles lingüísticos en los niños con TEL y desarrollar intervenciones efectivas para mejorar sus habilidades lingüísticas.
Jean Berko Gleaso psicóloga estadounidense reconocida por sus investigaciones sobre la adquisición del lenguaje (psicolingüística) en diferentes trastornos del lenguaje, incluido el TEL y la compresión de este trastorno.
Nan Bernstein Ratner es una conocida profesora especialista en los trastornos del lenguaje infantil. Sus principales investigaciones están relacionadas con el desarrollo y fluidez del lenguaje, así como la evaluación y tratamiento de estos trastornos teniendo en cuenta la influencia que tienen los factores contextuales.
Es posible confundir el TEL con un Retraso del Lenguaje, pues en este caso la adquisición del lenguaje aunque sea más lenta,se desarrolla normalmente. Algunas diferencias son las siguientes:
Retraso en el desarrollo del lenguaje:
Demora temporal del desarrollo lingüístico.
Afectación fonológica.
Respuesta rápida con la intervención y apoyo adecuado, logrando alcanzar un lenguaje normal.
Asociado con factores como falta de estimulación lingüística, entorno socioeconómico desfavorable, problemas de audición no detectados u otros trastornos del desarrollo.
Trastorno específico del lenguaje
Trastorno persistente a lo largo de la vida no relacionado con causas externas como falta de estimulación o pérdida auditiva.
Afectación fonológica, morfosintáctica, léxica y pragmática.
Respuesta lenta y variable al tratamiento.
No está asociado con discapacidades intelectuales ni con otros trastornos del desarrollo
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