Contextualización Socio - Familiar

Maia es una niña de 5 años la cual vive en un pueblo de Sevilla, concretamente, Bormujos, acompañada de sus padres Paco y Marta, y de su hermano Julio de 23 años.

Maia presenta un trastorno específico del lenguaje (TEL) el cual no interfiere en la pérdida auditiva ni se relaciona con la discapacidad intelectual. Concretamente, nos encontramos ante un caso de TEL centrado en la expresión, donde sólo afecta dicha parte del lenguaje, manteniendo intacta la comprensión y recepción de mensajes.


Los padres de Maia, Paco y Marta, fueron avisados por parte de la tutora de la posibilidad de que su hija tuviera algún tipo de dificultad en el lenguaje. Como primera toma de contacto ante esta noticia, el miedo abrasó la piel de ambos padres, sin embargo, la tranquilidad que les transmitió su tutora del colegio pudo empoderar a estos padres y empezaron a informarse. Finalmente, tras la visita a la logopeda, se pudo detectar un comienzo de TEL en Maia.


Tras el diagnóstico, Paco y Marta comenzaron a intentar eliminar las barreras que encontraba Maia en la comunicación de su día a día. Estos se apoyaron en refuerzos visuales, ensayos de pronunciación, pictogramas, recomendaciones de la tutora y de la logopeda, etc.


Mientras ocurría todo ese proceso de detección y diagnóstico, Julio tuvo que enfrentarse a este a través de su papel como hermano. Julio es el hermano de Maia, un chico de 23 años el cual estudia Educación Infantil. Este ha estudiado las adaptaciones necesarias y realmente es el pilar de conocimientos de la casa de Maia, pudiendo acompañar en este nuevo viaje con un rumbo diferente al predestinado a sus padres, motivándolos a dar lo mejor de uno mismo y a confiar en el proceso.


El ambiente del hogar de Maia es seguro, es su refugio, y existe un gran vínculo por parte de todos. Desde su nacimiento, ha recibido una educación y enseñanza positiva basada en grandes valores, de ahí a que se escogiera una escuela infantil y un colegio que siguiera la misma línea de valores que los padres. 


Gracias a estos valores de los padres, e inculcados en sus hijos, se ha podido enfrentar este nuevo viaje en sus vidas de manera motivada, con ganas de saber multitud de conocimientos, y con Julio con grandes enseñanzas adquiridas por parte de su formación. Este es un claro ambiente seguro y positivo donde un niño con algún tipo de NEAE o dificultad del desarrollo puede desarrollarse de manera fluida, a cada ritmo de aprendizaje, y con ilusión por mejorar y tener una vida sin barreras.


En el hogar, contexto familiar cerrado y compuesto por Marta, Paco, Juan y Maia, se realizan multitud de propuestas, actividades y juegos para Maia adaptados los cuales desarrollan su dificultad y hacen una mejoría de esta. Estos podrían ser algunos como los citados con anterioridad: pictogramas, cuentos para desarrollar la pronunciación, canciones y bailes con letras lentas y alargamiento de la pronunciación de cada sílaba, juegos de animales para la imitación de sonidos, etc.


Existen multitud de propuestas a trabajar para estos casos, y con las aportaciones de una tutora de colegio, unos padres, un hermano que estudia una formación en la que se aprende cómo afrontar el TEL en los niños, y una logopeda, son el equipo completo para que Maia pueda ir superando poco a poco esa dificultad, eliminando por parte de todos estos las barreras existentes en su día a día, y normalizando el caso de Maia en el aula para que su integración entre iguales no se vea salpicada por su dificultad. Sin embargo, es muy difícil encontrar esto ya que…


“En la infancia no existe maldad, rencor u odio”.


Fomentar a los más pequeños la diferencia, la individualidad, la identidad propia y el valor de uno mismo por ser únicos es imprescindible en esta etapa de infantil, como en el caso de Maia.

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